PARTIDO
YONMOÑACO - BALLMASTER (3 - 0). SÁBADO 1 DE JUNIO DE 2013.
CRÓNICA
ESCRITA POR AL - MUÑECO.
Tarde
asfixiante y trabajo titánico a nuestra rápida llegada al campo…
Rápida por cuanto sólo
hubo que hacer un desplazamiento de 50 metros, pues la Organización de la mejor
liga del mundo (la BBVA no, la nuestra) nos propuso un ajustado calendario de
dos partidos sucesivos con arbitraje previo incluido. Ante semejante
galimatías, no nos quedaba otra que agarrarnos bien los machos, como dicen por
otras tierras, y dosificar el esfuerzo.
Pero pongámonos en
antecedentes. Veníamos de realizar un arbitraje impoluto, seguido de una
victoria ante un equipo que nos sacaba 20 puntos (ahí es nada) en la temida tabla
clasificatoria. Era necesario, por tanto, bajar el pequeño estado de euforia
colectiva en el que nos encontrábamos y centrarnos en el siguiente partido:
“cuidado, que con estos no podemos jugar igual que con los otros”, sentenció
nuestra Presidencia de Honor en una frase fuera de toda ambigüedad.
Y vaya que si podíamos…
Acudimos a la histórica
cita todos los jugadores del partido precedente, a excepción hecha del
Repentino, quien nos dejó de repente
por motivos personales. La alineación inicial del equipo bermellón estuvo
conformada por la Presidencia en el arco, Natillas Danone de cierre, la
Portavocía de la Presidencia escorado a la derecha (como siempre), el Heredero
(aquel que está llamado a ser…) en la banda ideológicamente opuesta y la
Oposición en punta de ataque, como acostumbra. Aguardaban su oportunidad en el
banquillo la Capitanía de este barco y el extinto Régimen.
El partido se desarrolló siguiendo los
viejos cánones yonmoñaquiles, cerrados atrás y salida rápida a la contra. La
estrategia pronto dio sus frutos. Un pase largo de Phalo Corto a nuestro
estilete ofensivo propició, tras buscada colaboración con el escalón en la
elevación del esférico, un ajustado remate al palo izquierdo que el guardameta
rival no supo detener. 1-0 y Zamora de portero.
Se notaba cansados a nuestros adversarios,
que habían acudido al partido con las fuerzas justas y agotaron los dos tiempos
muertos de los que disponían, mientras nuestro mayor recorrido de banquillo nos
permitía mirar con displicencia este tipo de tácticas. A más a más, el equipo
sacaba bien la bola desde atrás, concatenaba secuencias de pases medidos con
detalles de calidad a modo de taconazos y “palanquitas” y enarbolaba bien las
jugadas, si bien no teníamos el mando del partido, que recaía en nuestros antagonistas.
En cualquier caso es reseñable, por su
significancia, la mejoría que el equipo experimenta hacia el final de los
campeonatos, seguramente ayudados por la ausencia de objetivos claros del resto
de equipos, que se traduce en falta de presión a nuestros zagueros.
Con victoria por la mínima se llegó al
final de la primera parte.
Tras el surtido avituallamiento de bebidas
isotónicas del que habían hecho acopio Capitanía y Heredad para esta jornada tan
decisiva, dio comienzo la reanudación del encuentro. Objetivo: no cambiar nada.
Y así, en un visto y no visto, un
nuevo contragolpe iniciado desde la retaguardia culminó con un incontrolado punterazo
de Almu que, Dios mediante, puso el 2-0 en el electrónico.
Tiempo muerto solicitado por los
incrédulos rivales.
Los titánicos ataques de nuestros
jóvenes oponentes se centraban, cuando no en disparos lejanos con relativo poco
peligro, en incursiones por la banda mal finalizadas que no llegaban a
encontrar rematador al clásico “pase de la muerte”. Hay que reconocer que, esta vez, el cero en el casillero rival tuvo
su sustento más en la solidez de nuestros defensores que no en las clásicas
paradas salvadoras de nuestro guardameta, si bien un disparo rival desde fuera
del área estuvo a punto de aproximar el marcador, toda vez que golpeó de forma
consecutiva en el palo izquierdo y en la mejilla de nuestro portero.
Nos esperaba, sin embargo, un punto
negro en tan magnánima jornada. La lesión de Cachuli, quien tras un
encontronazo con un rival después de una larga internada por la banda derecha
tuvo que abandonar el terreno de juego con problemas musculares. Que no sea
nada.
Con el partido languideciendo en inocentes
ataques rivales, llegó el definitivo 3-0. Buen balón paralelo de Llámame hacia
Al-Muñeco, que había desmarcado su posición hacia la banda derecha, pase en
diagonal de éste hacia la posición adelantada de Ale, quien con maestría cerró
el partido.
Los resultados de esta jornada nos
permiten posicionarnos en la zona templada de la tabla, tras batir varios
records propios: primera vez que se ganan dos partidos consecutivos en un mismo
día, primera vez que se encaja un solo gol en dos partidos seguidos, que nos recuerdan
las siempre útiles informaciones resaltadas durante las retransmisiones
deportivas de la Sexta: “el cincuenta por
ciento de las veces que no gana fulanito…son la mitad”.
En el éxtasis del Nirvana, arreciaron
comentarios críticos relacionados con la rama de las matemáticas conocida como
“Estadística”, acerca de la puntuación obtenida por el equipo en ausencia de
determinados jugadores.
El próximo lunes tenemos ante nosotros
un nuevo partido que ha pasado de ser un mero trámite a muy trascendente, pues
nos jugamos escalar una nueva posición en este invento de la ordenación
numérica, que algún miembro del equipo sólo utiliza para determinar si la
jornada es propicia para arbitrar.
En definitiva, buen hacer de los
nuestros, cuya interpretación resulta cristalina: otro éxito de esta Presidencia
y Oposición.
“Pierde La Virtud sus fuerzas si le
falta oposición” (Séneca)
Súper-Clarita &
Al-Muñeco Corporation
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1 comentario:
almu? Almu for mote!
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