PARTIDO YONMOÑACO -
TITANES (1 - 1). SÁBADO 2 DE MARZO DE 2013.
CRÓNICA ESCRITA POR
EL VERÍDICO.
Apreciados
seguidores de Yonmoñaco:
Por
ventura, el número de veces que me toca narrar algún resultado positivo es
mayor que el caso contrario, circunstancia que achaco más a mi fortuna que a la
tabla clasificatoria. Sin embargo, últimamente vamos rascando puntitos sin
cesar.
El
sábado en cuestión repetíamos encuentro contra Titanes por capricho del
calendario, modificado tras la retirada de un nuevo equipo, Papitocca. Los
contendientes tenían pues fresco su último enfrentamiento. Comparecieron
Cachuli, Phalo-Corto, Llámame, Clarita, Il Divo,
Chocolatero, Tropezón y
Natillas, un número muy apreciable que achaco a las fundadas expectativas de
victoria (y me satisface que seamos como pirañas cuando intuyen sangre).
La
formación inicial estaba compuesta por Phalo-Corto en puerta, Llámame guardando
la derecha, Chocolatero custodiando la zurda y Clarita en vanguardia.
Comenzamos
cerrados atrás, como siempre, repeliendo sus poco organizados ataques y
subiendo furibundos a la contra cada vez que nos era posible. Me alegró mucho
que vayamos aprendiendo algunas cosas, como a evitar la expulsión por parte de
Chocolatero y a no descuidar su poste por parte de Phalo-Corto, como pusieron
de manifiesto sendas acciones del partido bien resueltas.
Para
no engañar a ningún lector, la escasa entidad de los litigantes (empleo este
término en honor a la sorpresiva y agradable aparición de nuestro juez
mercantilmente empalmado) hacía que las ofensivas pudiesen ser controladas por
las defensas y los guardavallas en última instancia, y en cambio, ofrecía
numerosas alternativas, porque no había un dominador claro. Así, Phalo-Corto se
lució ante sus disparos lejanos, Clarita se hinchó a robar balones y salieron
dos Porto-Muso consecutivas en saques de esquina. En una de nuestras estiradas,
Llámame abrió suavecito para Il Divo, quien sacó un trallazo con la derecha
para ponernos en franquía. Con el 1-0 se llegó al descanso sin mayor novedad, a
refrescarnos en el abrevadero y aclarar conceptos.
Sorprendentemente,
los abundantes cambios no mejoraron nuestro tono físico general, sino que
introdujeron algo de entropía y discontinuidad. Cachuli tuvo que dejar su
puesto lesionado, aunque confiamos en que no revista gravedad. Nuestro gran
problema del partido radicó en perdonar. Admito que estemos en Cuaresma, pero
no se pueden fallar ocasiones tan clamorosas, y, según el aquilatado tópico, el
triunfo es esquivo a los indulgentes. Como preludio del clamoroso error
arbitral del Madrid-Barça, una falta a nuestro favor no pitada provocó una
pérdida de balón en zona de máximo peligro, hecho que aprovechó su jugador más
determinante para empatar a uno.
El
partido acabó con un cierto regusto amargo, porque Titanes es uno de los dos
conjuntos a los que podemos y debemos ganar, y los hubiéramos dejado bastante
atrás en caso de haberlos vencido. El tercer tiempo fue prolongado, y de lo más
hetero, universalizando la “hamburguesa ranchera con patatas de ración”, los
cinco tercios y un pacharán cortesía del camarero del Chami. Surgió la idea de
visitar en Mallorca a Suseño, si es que deja alguna operadora turística sin
concurso de acreedores. Pudimos comprobar la ceguera selectiva de los
aficionados madridistas, si bien no empañó las excelentes relaciones entre los
compañeros de Yonmoñaco. ¡Por siempre!
“No
sé si hay contacto con Adriano” (Sergio Ramos, tras su penalti no señalado en
la prórroga del clásico).
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