jueves, 13 de junio de 2013

PARTIDO YONMOÑACO - TITANES (1 - 1). SÁBADO 2 DE MARZO DE 2013.
CRÓNICA ESCRITA POR EL VERÍDICO.

Apreciados seguidores de Yonmoñaco:

Por ventura, el número de veces que me toca narrar algún resultado positivo es mayor que el caso contrario, circunstancia que achaco más a mi fortuna que a la tabla clasificatoria. Sin embargo, últimamente vamos rascando puntitos sin cesar.

El sábado en cuestión repetíamos encuentro contra Titanes por capricho del calendario, modificado tras la retirada de un nuevo equipo, Papitocca. Los contendientes tenían pues fresco su último enfrentamiento. Comparecieron Cachuli, Phalo-Corto, Llámame, Clarita, Il Divo, 
Chocolatero, Tropezón y Natillas, un número muy apreciable que achaco a las fundadas expectativas de victoria (y me satisface que seamos como pirañas cuando intuyen sangre). 

La formación inicial estaba compuesta por Phalo-Corto en puerta, Llámame guardando la derecha, Chocolatero custodiando la zurda y Clarita en vanguardia.

Comenzamos cerrados atrás, como siempre, repeliendo sus poco organizados ataques y subiendo furibundos a la contra cada vez que nos era posible. Me alegró mucho que vayamos aprendiendo algunas cosas, como a evitar la expulsión por parte de Chocolatero y a no descuidar su poste por parte de Phalo-Corto, como pusieron de manifiesto sendas acciones del partido bien resueltas.

Para no engañar a ningún lector, la escasa entidad de los litigantes (empleo este término en honor a la sorpresiva y agradable aparición de nuestro juez mercantilmente empalmado) hacía que las ofensivas pudiesen ser controladas por las defensas y los guardavallas en última instancia, y en cambio, ofrecía numerosas alternativas, porque no había un dominador claro. Así, Phalo-Corto se lució ante sus disparos lejanos, Clarita se hinchó a robar balones y salieron dos Porto-Muso consecutivas en saques de esquina. En una de nuestras estiradas, Llámame abrió suavecito para Il Divo, quien sacó un trallazo con la derecha para ponernos en franquía. Con el 1-0 se llegó al descanso sin mayor novedad, a refrescarnos en el abrevadero y aclarar conceptos.

Sorprendentemente, los abundantes cambios no mejoraron nuestro tono físico general, sino que introdujeron algo de entropía y discontinuidad. Cachuli tuvo que dejar su puesto lesionado, aunque confiamos en que no revista gravedad. Nuestro gran problema del partido radicó en perdonar. Admito que estemos en Cuaresma, pero no se pueden fallar ocasiones tan clamorosas, y, según el aquilatado tópico, el triunfo es esquivo a los indulgentes. Como preludio del clamoroso error arbitral del Madrid-Barça, una falta a nuestro favor no pitada provocó una pérdida de balón en zona de máximo peligro, hecho que aprovechó su jugador más determinante para empatar a uno.

El partido acabó con un cierto regusto amargo, porque Titanes es uno de los dos conjuntos a los que podemos y debemos ganar, y los hubiéramos dejado bastante atrás en caso de haberlos vencido. El tercer tiempo fue prolongado, y de lo más hetero, universalizando la “hamburguesa ranchera con patatas de ración”, los cinco tercios y un pacharán cortesía del camarero del Chami. Surgió la idea de visitar en Mallorca a Suseño, si es que deja alguna operadora turística sin concurso de acreedores. Pudimos comprobar la ceguera selectiva de los aficionados madridistas, si bien no empañó las excelentes relaciones entre los compañeros de Yonmoñaco. ¡Por siempre!

“No sé si hay contacto con Adriano” (Sergio Ramos, tras su penalti no señalado en la prórroga del clásico).

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