jueves, 13 de junio de 2013


PARTIDO YONMOÑACO - LOS BONIS (3 - 1). SÁBADO 26 DE ENERO DE DE 2013.
CRÓNICA "ALTERNATIVA" ESCRITA POR LA PRESIDENCIA.

Hemos vuelto.

Después de un partido inicial frío y desapacible, que nos condenaba al propósito de enmienda, hemos vuelto.

Un sol tibio alumbraba el día, nos ha puesto de buen humor y ha sido suficiente para conectar una vez más con nuestro espíritu guerrero e irreductible.

Vuelta a la defensa numantina, aguerrida, férrea. Vuelta al cerrojazo y las ayudas a muerte. Vuelta al contraataque cerril, como si no hubiera un mañana.

Este es mi equipo, sí señor.

Con esta actitud, nuestro portero se tira al suelo como si el patio estuviera alfombrado de billetes de 500 euros.

Con esta actitud, nuestros delanteros apuntan a portería como francotiradores en Stalingrado.

Con esta actitud, el resto de jugadores se mueven como bailarinas del Bolshoi, y el balón se mueve más rápido que una metálica bola de pin-ball.

Sorprendimos a nuestro oponente desde el principio. En muchas ocasiones, nuestros adversarios, confiados en nuestra sempiterna baja forma física, deciden presentarse sin cambios, para jugar todo el partido.

Después de muchas campañas hemos aprendido a detectar esta actitud (por lo evidente de la presencia de sólo 5 jugadores contrarios) y, lo que es más, a relacionarla con la categoría balompédica de nuestro rival.

Los Bonis son un rival que está por encima de nosotros en la clasificación, pero no demasiado lejos (lo cual no dice mucho en su favor). De esta manera, identificamos una oportunidad con el mismo angustiante anhelo del lobo antes de la caza.

Y salimos a aprovecharla. Y lo hicimos.

El primer tiempo fue un muestrario de todos las virtudes de nuestro equipo. Ocultamos bien nuestras carencias y aprovechamos la confusión y la incredulidad del rival para golpear rápida y certeramente.

Para cuando el primer tiempo terminó, ya nos aupábamos 2 - 0 en el marcador.

El segundo tiempo fue otro cantar. Muestras menguadas fuerzas nos hicieron recular para defender nuestro resultado. El Equipo rival salió en tromba para apabullarnos con una ofensiva sin cuartel. Buscaban acortar distancias rápidamente, y lo consiguieron.

NO obstante, nuestra veteranía empieza a manifestarse cada vez más como una virtud, y devolvimos el golpe de inmediato: 3 - 1.

Este resultado se mantuvo hasta el pitido final. Y es que cuando estamos concentrados y con un resultado favorable, nuestro cerrojazo se vuelve una fortaleza casi inexpugnable.

Nos bajamos al Chaminade, como de costumbre. Celebramos la victoria con cerveza y hamburguesas.

Por cierto, este final comienza a parecerse a la  viñeta final de las Aventuras de Astérix y Obélix. No me importa, con tal de que no se cuelgue al bardo de un árbol, lejos del banquete.

Bueno, quizá se podría colgar a El Verídico... por el asunto de las patatas, más que nada...

Volveremos con más y mejor.  

No hay comentarios: