PARTIDO EL D -
YONMOÑACO (1 - 5). SÁBADO 1 DE JUNIO DE 2013.
CRÓNICA ESCRITA POR
EL VERÍDICO.
Apreciados seguidores de Yonmoñaco:
Podíamos emplear para describir la tarde del 1 de
junio de 2013 la presuntuosa y lacónica expresión de César en su campaña del
Ponto, pero implicaría una suficiencia y una sencillez que no poseen ni este
equipo ni la tarea. Simplemente adelantaré que debería ser recordada mediante
letras de estilo imperial clásico en un arco triunfal.
Para empezar, hay que agradecer a Sete el gesto
altruista de haber venido únicamente a arbitrar, sin la recompensa del
entretenimiento en los partidos, mientras nosotros calentábamos jugando al
baloncesto, deporte en el que barrunto que no vamos a destacar.
La jornada pintaba complicada, porque la
organización nos había programado dos encuentros seguidos para recuperar
jornadas atrasadas. Nuestro primer rival era El D, mermado por las ausencias de
Hugo, nuestro refuerzo puntual y el mejicano engominado preferido del Natillas,
y de un chamaquito escurridizo. Con la plantilla que les quedaba, como bien
hicimos notar, “por primera vez, parecíamos más rápidos que ellos”, y así
aconteció.
Comparecieron de inicio Phalo Corto en portería,
Llámame en la derecha, el Repentino en la izquierda y Al-muñeco en punta. El
partido comenzó con dominio alterno, sin que nos creasen ocasiones de
relevancia. En ésas estábamos cuando el recién ingresado Cachuli se animó a
subir, no fue debidamente encimado y soltó un trallazo desde dos tercios del
campo que limpió las telarañas de la escuadra. Su portero, al que casi nada le
queda para desquiciarse, ni se inmutó, como reconociendo lo imparable. De esta
manera llegamos al descanso.
En la reanudación, estaba por llegar el vendaval de
juego de Yonmoñaco, sacando el balón con (cierto) criterio y contragolpeando
con peligro. El segundo no tardó en llegar, con un milimétrico pase de Llámame
de banda a banda que culminó el Heredero. Inmersos en la euforia productiva,
les cayó el tercero producto de un envío en largo de Phalo Corto a la espalda
de la defensa convertido por Al-muñeco a la enésima. Llegó la habitual
relajación y la inevitable reacción de los contrarios. En esa fase del
encuentro destacó la lucha de Barriguiña. Consiguieron un gol de córner, del
típico pelotazo al bulto. Atacaban con cinco, y a punto estuvieron de encajar
alguno con vaselinas del Natillas. Sin embargo, nos rehicimos pronto de esos
momentos de agobio, y el Repentino remachó arriba inapelable una asistencia de
Al-muñeco. Los mismos protagonistas tendría el último gol. Quedó un balón
suelto cerca de una mole esférica de los contrarios, quien tardó una eternidad
en procesar la distancia y eones en acercarse a la bola, que fue recuperada por
el Repentino y servida para que Al-muñeco la empujase sobre la línea, poniendo
el definitivo 5-1 en el tanteador.
En esta ocasión me puedo permitir para concluir la
celebérrima frase de Vinnie Jones, conocido como “el carnicero de Gales”, el
único jugador al que Hristo Stoichkov le ha pedido un autógrafo: “Ganar no es
lo importante, siempre y cuando ganes”.
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