jueves, 12 de junio de 2014

PARTIDO LOS BONIS - YONMOÑACO (5 - 0). SÁBADO 1 DE FEBRERO DE 2014.

CRÓNICA ESCRITA POR "AL - MUÑECO".

Tarde gélida y ánimos crispados a nuestras sendas llegadas al campo…

Gélida en la primera de ellas a pesar de jugar en interior, como las plantas. Precedió al partido una convocatoria atípica, con nuestro Presidente incumpliendo su programa electoral una vez más, sepa Dios dónde y haciendo qué, nuestra Capitanía esquiando (por el bien del equipo, se entiende…), la Oposición dignándose por fin a jugar un partido cuando ya se la daba por pérdida (sí Antonio, estoy usurpando tus funciones) y, en general, la impresión de una falta de continuidad en el buen hacer que debería desembocar, irremediablemente, en una convocatoria anticipada de elecciones…

Tras este sucinto discurso que medio me traía preparado de casa, y que hubiese metido con calzador en cualquier caso, paso a narrar los acontecimientos más reseñables de la jornada procurando no incurrir, por deferencia al lector, en las frecuentes reiteraciones “elianas”, que tanto daño hacen a la prosa narrativa.

Conformaron el equipo inicial (que no ideal, si es que existe), un rejuvenecido Antiguo Régimen bajo palos, la Portavocía de la Presidencia en banda derecha (como acostumbra), Robert (provechoso a la par que engañado fichaje de Manolo) de cierre, El Heredero (aquel que está llamado a ser…, si su equipo de verdad se lo permite) en banda izquierda y la cada vez más blanda, menguada, paupérrima, lastimera, endeble y venida a menos Oposición en punta de ataque (de risa).

Completaban la alineación de centrobanquistas Chocolatero a la Izquierda (por aquello de la asociación de ideas), Eliot-Máster (quien se incorporó en la segunda parte aquejado de los achaques propios de la edad) y nuestro Divo, que tras la conexión de más de 30 horitas Australia – España – Alemania – España gana puntos para obtener la insignia de oro y brillantes del equipo.

En rigor, el partido no se podría calificar de malo, ni tan siquiera de mediocre. De hecho, es posiblemente uno de los mejores lances de la temporada, con un porcentaje de posesión de balón por encima de lo acostumbrado y una más que aceptable circulación del mismo, salpimentada con detalles técnicos, la mayoría de los cuales procedentes de nuestra reciente incorporación, Robert, que tras jugar un partido por la mañana tuvo la deferencia de echarse unas carreras con nosotros antes de su partido de la tarde.

El Antiguo Régimen tiene que explicar muchas cosas, y no sólo las cuentas como acostumbraba a hacer en tiempos pretéritos, por ejemplo, y dicho sea con el mayor de los respectos posibles, ¿por qué cojones no está este tío fichado desde hace años?. Seguramente la respuesta haya que buscarla en la cara de estupefacción que puso el susodicho cuando se enteró del sistema de juego del equipo y de los resultados arrastrados en la presente temporada. Desde la época del Dioni no había visto una artimaña mejor urdida. Felicidades a Manolo.

Como iba diciendo, la primera parte transcurrió entre intentos de penetración del equipo rival en nuestro área, bien solventados en líneas generales por nuestra férrea defensa (con Alberto a la cabeza), y tiros lejanos con bastante peligro que en su mayor parte fueron atajados por nuestro “guardaphalos”, quien se mostró muy seguro bajo el arco. Por nuestra parte, las ocasiones de mayor significancia consistieron en un robo en campo rival de Al-muñeco, que se precipitó en disparar a puerta semivacía con poca potencia (el ansia viva, que diría José Mota), una palanquita de idéntica firma y resultado y un pase cruzado de Robert a Ale quien, en noble estirada, no llega a rematar por poco. También se debe resaltar, sin duda, la energía en el juego de Miguel, para quien el detallito de la descompensación horaria (también llamado “jet lag”) no parece aplicar.
T
ranscurrida la mitad de la primera parte, una buena circulación de bola del equipo rival terminó en un pase rápido hacia el jugador ubicado en la frontal izquierda del área quien, de tacón y al primer toque, prolongó el esférico hacia el interior del semicírculo donde el punta estuvo atento para recibir y finalizar con precisión. Antes del descanso llegaría el segundo gol en contra, merced a un potente y certero tiro desde fuera del área que se coló por la escuadra izquierda de la portería. Dos a cero y nuestro exZamora de portero.

Remoloneábamos al descanso en nuestras cábalas cuando la potente voz de nuestro sempiterno exPresidente nos conminó a tirar más veces a puerta. Arrullados por la atmósfera de serenidad que nos trasmitía, entramos nuevamente al campo con los ánimos incólumes.

La segunda mitad siguió la misma tónica que la primera, con sensaciones antitéticas de que el equipo tenía llegada, pero sin fraguar las ocasiones en el electrónico, que vinieron en su mayoría a cargo de Ale, quien tras recibir algún pase largo de nuestro meta o balones cortados por la defensa, quedó en varios mano a mano con el portero rival, optando por una definición “almuñequil” en todos los casos (ten cuidado con los caminos que eliges, Ale). El partido languideció hasta finalizar, sin mayor interés, con tres goles rivales en contraataques o cortes inoportunos de balón.

Ánimos crispados en la segunda llegada al campo, donde esperaban impacientes los equipos de “El D” y “Recreativo de Juerga” para que les arbitrásemos, cosa que no hicimos a la hora debida, no por falta de ganas (ni siquiera por despecho), sino por un inapropiado cruce de “whatsapps” que cerca estuvo del cataclismo final, si por esto entendemos que debe considerarse pecado mortal tomarse una cerveza de un trago, cuando ya estábamos Manolo, Alberto y un servidor en el Chaminade cómodamente aplatanados (verbo muy gráfico consistente en visualizar un plátano tumbado en una hamaca).

El idílico arbitraje corrió a cargo de Súper-Clarita y Llámame (que no, llámame súper clarita). A priori se presentaba peliagudo el asunto, pues no era un arbitraje de los denominados sencillos pero, conforme transcurrían los minutos, parecía obrarse el milagro, 5 – 0 en la primera parte a favor de El D con una sola reclamación por penalti no señalado al Recre que, en opinión de los colegiados y el cuarto árbitro (tercero en este caso) no existió.

La segunda parte fue más de lo mismo. Los goles seguían cayendo como churros un domingo por la mañana. Con ocho a cero los jugadores del Recre, que dicho sea de paso jugaban andando, se echaron las manos a la cabeza mientras uno de ellos espetaba “¡ostias!, ¡va a ser la mayor goleada que nos metan!”.

Mas cuando con el doce a cero, y a falta de tres minutos para finalizar el encuentro, se pensaba que la cosa ya no daba para más, la mayúscula imprudencia del colegiado que escribe estas líneas de señalar una falta en el medio del campo a favor del equipo que iba perdiendo por tan humillante resultado, derivó en una protesta por agravio comparativo de uno de los integrantes de El D (de quien omitimos el nombre por no darle protagonismo), lo que hacía presagiar nubarrones en los minutos finales del encuentro.

Y así fue, un par de jugadas más tarde, el mismo pazguato se recorrió medio campo para encararse y tratar de agredir a un adversario que, al parecer, le había “tirado un beso”. Siendo esta una de las mayores calumnias posibles hacia un jugador de fútbol, y estando tan apretado el marcador (a la sazón, y a la postre, 13 – 0), no podía pasarse por alto tan nimio detalle, derivando la cosa en una tangana de proporciones bíblicas que culminó con la expulsión de ambos jugadores.

Pero como la cosa no podía quedar así, no el partido arbitrado sino las cañas “interruptas”, nos vimos en la obligación moral de retornar al Chami para concluir lo que habíamos empezado, con unas cervezas (con o sin limón, se entiende), hamburguesas con patatas (que Alberto con titánica fuerza de voluntad no cató) y pacharán o café (según voluntad del consumidor, tras la constatación de la no existencia de licores sin alcohol), mientras Alberto profería insultos por doquier dirigidos a los jugadores del Barça, acompañados de rápidas disculpas.
"Perdimos porque no ganamos" (Ronaldo)

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