lunes, 16 de junio de 2014

PARTIDO 2º BACHILLERATO - YONMOÑACO (3 - 3). SÁBADO 8 DE MARZO DE 2014.

CRÓNICA ESCRITA POR "EL VERÍDICO".

Apreciados seguidores de Yonmoñaco:

Gozosa es la ocasión de narrar resultados que suman…

Admito que es un “spoiler” en toda regla, mas ¿cómo resistirse a la tentación de una buena nueva, ahora que el equipo ha entrado en una inequívoca línea ascendente?

La respuesta a la convocatoria aumentó de forma exponencial a medida que se acercaba la hora del encuentro: Cachuli (sustituyendo a nuestro presidente Phalo Corto, el cual sólo tiene ojos para la oposición), Llámame, Natillas (para quien el concepto “tarde” es tan equívoco como el concepto “pronto” para Carlos), Sete (primo de El Ausente, y no me refiero a José Antonio Primo de Rivera), el Heredero, Rober (un hombre MAN, en su sentido de automoción, no en el homoerótico que vosotros estáis pensando, golosones), Barriguiña (el único jugador que salta al campo amonestado previamente), Suseño (para repartir leña, que no justicia) Chocolatero y el Repentino (aparecido a última hora y sin avisar, para no perder su idiosincrasia).

Nos enfrentábamos a 2º de Bachillerato, a quienes doblábamos en años, y a poco que me apures, en peso.
Si a los diecisiete me dicen que unos treintañeros me iban a pelear un partido, me hubiera mofado.

Barrunto que eso mismito estaban pensando cuando Natillas, quien compite con Suseño y Barriguiña en su particular concurso de camisetas estiradas, se animó a dejar la caverna y el portero rival no supo atajar su disparo al primer poste, estrenándose así.

De la misma manera, se quedaron un instante reclamando un fuera de banda inexistente, y Llámame armó su diestra para un contundente disparo cruzado en cual extrañamente confluyeron su intención y el destino final de la bola, inaugurando su casillero.

Nos las prometíamos muy felices  cuando, por la extraña manía de ser conservadores cuando vamos perdiendo y arriesgados cuando vamos ganando, nos colaron un gol al contraataque habiendo subido tres de nosotros arriba, con el cierre Rober de punta de lanza.

Nos recuperamos perfectamente de la decepción, y el Repentino cazó un rechace con la caña preparada (irresistible metáfora piscícola). La relajación al vernos con distancia provocó que la recortaran de inmediato, para llegar con un 3-2 al descanso, destacando la inmaculada actuación del Chocolatero en los nueve segundos con los que contó.

Convenientemente advertidos contra la “caraja” del inicio del segundo tiempo, el infortunio llegó con una mano, que el Heredero pretendió evitar, sancionada como pena máxima por el colegiado. El resultado ya no se movería, por las oportunas intervenciones de nuestro guardameta Cachuli, y la suerte con la que contaron nuestros rivales ante las acometidas de Sete y el Repentino, en especial en un balón que se paseó sobre la línea de gol cuando el partido agonizaba.

En una valoración global, un punto no puede dejar de agradar a quienes padecemos una pertinaz carestía de los mismos, si bien no repartimos de forma equitativa los minutos (Barriguiña no salió tras la reanudación, por ejemplo) y la victoria no debió habérsenos escapado. Lo que se le escapó a Llámame fue el brazo e involuntariamente le partió el labio de un manotazo a uno de los pipiolos, circunstancia que le causó profundo pesar.

No más nos gustó conocer durante el tercer tiempo las dudas del Heredero (recordemos: “aquel llamado a…”), quien está pensando en integrarse el próximo año en el equipo del colegio y no en el nuestro. De consumar esta traición, inscribiría con hediondas letras de bosta su nombre entre los mayores felones de la Historia: por orden cronológico, Efialtes, los lugartenientes de Viriato, Bruto, Judas Iscariote, Bellido Dolfos, Fernando VII,  Petáin, Figo y Zapatero. Sirva el destino de esta antología de la ignominia como aviso…


Me despido con una frase del capitán uruguayo del Maracanazo, Obdulio Varela, con el fin de motivar a Yonmoñaco para compromisos venideros: “El partido se gana con los huevos en la punta de los botines”. 

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