PARTIDO 2º BACHILLERATO - YONMOÑACO (3 - 3). SÁBADO 8 DE MARZO DE 2014.
CRÓNICA ESCRITA POR "EL VERÍDICO".
Apreciados seguidores de Yonmoñaco:
Gozosa es la ocasión de narrar resultados que
suman…
Admito que es un “spoiler”
en toda regla, mas ¿cómo resistirse a la tentación de una buena nueva, ahora que
el equipo ha entrado en una inequívoca línea ascendente?
La respuesta a la convocatoria
aumentó de forma exponencial a medida que se acercaba la hora del encuentro:
Cachuli (sustituyendo a nuestro presidente Phalo Corto, el cual sólo tiene ojos
para la oposición), Llámame, Natillas (para quien el concepto “tarde” es tan
equívoco como el concepto “pronto” para Carlos), Sete (primo de El Ausente, y
no me refiero a José Antonio Primo de Rivera), el Heredero, Rober (un hombre
MAN, en su sentido de automoción, no en el homoerótico que vosotros estáis
pensando, golosones), Barriguiña (el único jugador que salta al campo
amonestado previamente), Suseño (para repartir leña, que no justicia) Chocolatero
y el Repentino (aparecido a última hora y sin avisar, para no perder su
idiosincrasia).
Nos enfrentábamos a 2º de
Bachillerato, a quienes doblábamos en años, y a poco que me apures, en peso.
Si a los diecisiete me dicen
que unos treintañeros me iban a pelear un partido, me hubiera mofado.
Barrunto que eso mismito estaban
pensando cuando Natillas, quien compite con Suseño y Barriguiña en su particular
concurso de camisetas estiradas, se animó a dejar la caverna y el portero rival
no supo atajar su disparo al primer poste, estrenándose así.
De la misma manera, se
quedaron un instante reclamando un fuera de banda inexistente, y Llámame armó
su diestra para un contundente disparo cruzado en cual extrañamente confluyeron
su intención y el destino final de la bola, inaugurando su casillero.
Nos las prometíamos muy
felices cuando, por la extraña manía de
ser conservadores cuando vamos perdiendo y arriesgados cuando vamos ganando,
nos colaron un gol al contraataque habiendo subido tres de nosotros arriba, con
el cierre Rober de punta de lanza.
Nos recuperamos
perfectamente de la decepción, y el Repentino cazó un rechace con la caña
preparada (irresistible metáfora piscícola). La relajación al vernos con
distancia provocó que la recortaran de inmediato, para llegar con un 3-2 al
descanso, destacando la inmaculada actuación del Chocolatero en los nueve
segundos con los que contó.
Convenientemente advertidos contra
la “caraja” del inicio del segundo tiempo, el infortunio llegó con una mano,
que el Heredero pretendió evitar, sancionada como pena máxima por el colegiado.
El resultado ya no se movería, por las oportunas intervenciones de nuestro
guardameta Cachuli, y la suerte con la que contaron nuestros rivales ante las
acometidas de Sete y el Repentino, en especial en un balón que se paseó sobre
la línea de gol cuando el partido agonizaba.
En una valoración global, un
punto no puede dejar de agradar a quienes padecemos una pertinaz carestía de
los mismos, si bien no repartimos de forma equitativa los minutos (Barriguiña
no salió tras la reanudación, por ejemplo) y la victoria no debió habérsenos
escapado. Lo que se le escapó a Llámame fue el brazo e involuntariamente le
partió el labio de un manotazo a uno de los pipiolos, circunstancia que le causó
profundo pesar.
No más nos gustó conocer
durante el tercer tiempo las dudas del Heredero (recordemos: “aquel llamado
a…”), quien está pensando en integrarse el próximo año en el equipo del colegio
y no en el nuestro. De consumar esta traición, inscribiría con hediondas letras
de bosta su nombre entre los mayores felones de la Historia: por orden
cronológico, Efialtes, los lugartenientes de Viriato, Bruto, Judas Iscariote,
Bellido Dolfos, Fernando VII, Petáin,
Figo y Zapatero. Sirva el destino de esta antología de la ignominia como aviso…
Me despido con una frase del
capitán uruguayo del Maracanazo, Obdulio Varela, con el fin de motivar a
Yonmoñaco para compromisos venideros: “El partido se gana con los huevos en la
punta de los botines”.
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