PARTIDO CREMEIRA 95 - YONMOÑACO (0 - 3). SÁBADO 26 DE ABRIL DE 2014.
CRÓNICA ESCRITA POR "EL VERÍDICO".
Apreciados seguidores de Yonmoñaco:
La frase más recurrente en todas las novelas policiacas es sin duda “El
asesino siempre vuelve al lugar del crimen”, y precisamente al patio entre Juan
Montalvo (ensayista y escritor ecuatoriano) y Beatriz de Bobadilla (gobernadora
de La Gomera y supuesta amante de Colón) retornó nuestro egregio equipo. La
analogía tiene más que ver con la recurrencia temporada tras temporada que con
nuestro juego, el cual a veces ha podido ser calificado como delictivo, otras
como esperpéntico dicho con el mayor cariño (¿quién no recuerda la chilena de
Chemi, la cual no se desvió un ápice de la vertical?) e incluso como épico.
Comparecimos dos alineaciones completas de campo, formando de inicio y de
izquierda a derecha, Sete, Natillas y Llámame, con Al-mu(ñeco) en punta.
Quedaron en la reserva, por el mismo orden, Chocolatero, Novato (sobrenombre
que durará tanto como la Ley de Planta y Ordenación Judicial de 1870, con sus
115 años de “provisionalidad”), Javi Lorente (nuestro ojeador para la cantera
femenina de Supervisión del Banco de España) e Il Divo (único capaz de llegar
después de la hora teórica de conclusión del partido. Nuestro califal Cachuli
guardó el marco.
Luchábamos contra Cremeira 95. Siempre subrayo que cuando ellos llegaban a
este perro mundo, nosotros ya podríamos considerarnos tan legítimos bachilleres
como Sansón Carrasco. Nuestros escasos éxitos siempre se han sustentado en el
férreo entramado defensivo, y la más mínima fisura, en forma de fallo de
marcaje, nos penaliza en forma de gol, como aconteció en el córner del primero.
El hecho de que Manolo estuviera tapado provocó el segundo, y un desafortunado
rebote el tercero. Habida cuenta de semejante ristra de calamidades, pudiera
parecer que no jugamos una primera mitad seria, y no fue así, salvando nuestro
habitual ataque obtuso.
Durante la segunda parte, no varió el resultado, por las meritorias
intervenciones de Manolo, por la escasísima rotación de nuestros adversarios y
porque nuestros arreones (balón al palo de Sete, pases al hueco a los que
Llámame no llegó por milímetros) no hallaron el fruto que merecían.
El tercer tiempo cambió de sede por una vez, y nos desplazamos al San Juan
Evangelista a causa de la Fiesta de Primavera del Chaminade. El hecho de
cambiar la San Miguel (¡cuántos santos en esto de la holganza y el jolgorio!)
por Mahou justificó el sobrecoste, factor que redujo la ingesta.
Con este encuentro concluye la fase inicial. Prometemos mejorar nuestro
desempeño en el tramo final de la temporada, donde nos mediremos a rivales más
asequibles.
Aunque el recuerdo principal debe necesariamente enfocarse en Tito
Vilanova, la frase de conclusión pertenece a Vujadin Boskov, otro hombre de
fútbol que acaba de marcharse: “Ganar es mejor que empatar y empatar es mejor
que perder".
El
Verídico.
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