lunes, 16 de junio de 2014

PARTIDO CREMEIRA 95 - YONMOÑACO (0 - 3). SÁBADO 26 DE ABRIL DE 2014.

CRÓNICA ESCRITA POR "EL VERÍDICO".


Apreciados seguidores de Yonmoñaco:

La frase más recurrente en todas las novelas policiacas es sin duda “El asesino siempre vuelve al lugar del crimen”, y precisamente al patio entre Juan Montalvo (ensayista y escritor ecuatoriano) y Beatriz de Bobadilla (gobernadora de La Gomera y supuesta amante de Colón) retornó nuestro egregio equipo. La analogía tiene más que ver con la recurrencia temporada tras temporada que con nuestro juego, el cual a veces ha podido ser calificado como delictivo, otras como esperpéntico dicho con el mayor cariño (¿quién no recuerda la chilena de Chemi, la cual no se desvió un ápice de la vertical?) e incluso como épico.

Comparecimos dos alineaciones completas de campo, formando de inicio y de izquierda a derecha, Sete, Natillas y Llámame, con Al-mu(ñeco) en punta. Quedaron en la reserva, por el mismo orden, Chocolatero, Novato (sobrenombre que durará tanto como la Ley de Planta y Ordenación Judicial de 1870, con sus 115 años de “provisionalidad”), Javi Lorente (nuestro ojeador para la cantera femenina de Supervisión del Banco de España) e Il Divo (único capaz de llegar después de la hora teórica de conclusión del partido. Nuestro califal Cachuli guardó el marco.

Luchábamos contra Cremeira 95. Siempre subrayo que cuando ellos llegaban a este perro mundo, nosotros ya podríamos considerarnos tan legítimos bachilleres como Sansón Carrasco. Nuestros escasos éxitos siempre se han sustentado en el férreo entramado defensivo, y la más mínima fisura, en forma de fallo de marcaje, nos penaliza en forma de gol, como aconteció en el córner del primero. El hecho de que Manolo estuviera tapado provocó el segundo, y un desafortunado rebote el tercero. Habida cuenta de semejante ristra de calamidades, pudiera parecer que no jugamos una primera mitad seria, y no fue así, salvando nuestro habitual ataque obtuso.

Durante la segunda parte, no varió el resultado, por las meritorias intervenciones de Manolo, por la escasísima rotación de nuestros adversarios y porque nuestros arreones (balón al palo de Sete, pases al hueco a los que Llámame no llegó por milímetros) no hallaron el fruto que merecían.

El tercer tiempo cambió de sede por una vez, y nos desplazamos al San Juan Evangelista a causa de la Fiesta de Primavera del Chaminade. El hecho de cambiar la San Miguel (¡cuántos santos en esto de la holganza y el jolgorio!) por Mahou justificó el sobrecoste, factor que redujo la ingesta.

Con este encuentro concluye la fase inicial. Prometemos mejorar nuestro desempeño en el tramo final de la temporada, donde nos mediremos a rivales más asequibles.

Aunque el recuerdo principal debe necesariamente enfocarse en Tito Vilanova, la frase de conclusión pertenece a Vujadin Boskov, otro hombre de fútbol que acaba de marcharse: “Ganar es mejor que empatar y empatar es mejor que perder".


                                                                                   El Verídico.

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