lunes, 3 de noviembre de 2014

PARTIDO BOCACCIO - YONMOÑACO (4 - 2). SÁBADO 25 DE OCTUBRE DE 2014.

CRÓNICA ESCRITA POR "SUMAGIS" (A.K.A. “TROPEZÓN”).

La Presidencia tiene un amigo. No sé si esta afirmación se compadece con la verdad o la alusión de la Presidencia a este amigo es como aquellas alusiones que solemos hacer cuando sentimos pudor por algunos de nuestros actos y no tenemos la gallardía de admitirlos en público. Sea o no cierto que la Presidencia tiene un amigo, lo que sí que sé es que el amigo no tiene conocimientos de química, pues se ha perdido el ion del amoniaco en alguna fábrica de camisetas, no sé si lusa o vete tú a saber; que el amigo tiene problemas con los colores, pues la camiseta oficial conmemorativa del veinte aniversario del equipo, en su proceso de fabricación, sorprendentemente y sin explicación satisfactoria de la Presidencia, ha pasado de ser amarilla y negra a dice él que granate; que el amigo no tiene conocimientos de mitología china y ha diseñado un escudo con un dragón con lengua, avivando de esta forma el temor fundado de que los integrantes del equipo más glorioso y épico que ha pasado por los famosos campos del Metropolitano, sean conocidos como los “dragones parlanchines”; que el amigo desconoce la anterior equipación del plantel bautizado como draconiano y parlanchín, abocando al penoso espectáculo de que el Glorioso Yonmoñaco luzca la misma vestimenta tanto si juega de visitante como de local; que el amigo no tiene memoria (si es que alguna vez la Presidencia le comunicó los motes votados y aprobados plebiscitariamente en no tan lejana cena del equipo), pues ha olvidado xerografiar correctamente los motes en las camisetas; y que el amigo no tiene respeto a la institución que representa Yonmoñaco, curtida con la sangre, sudor y lágrimas de hombres nobles y arrojados en campos de cemento rugoso y desabrido, ya que en su diseño del escudo ha encerrado en un despropósito de símbolos hueros e insignificantes, el verdadero símbolo del equipo (el candado cerrado). Y lo que es peor, el amigo no ha respetado las costumbres y las tradiciones del equipo y ha atacado a su naturaleza, mostrando en las camisetas oficiales una broma bufona y esperpéntica, que en nada reflejan la historia escrita con sufrimiento, pasión y orgullo, que forjaron hombres cabales, sacrificados y, siempre en el momento justo, alcoholizados.

La Oposición sabe que la Presidencia, o su amigo (no sé si imaginario o verdadero), ha traicionado y burlado el espíritu del equipo, que ha pisoteado lo más profundo de su naturaleza. Y sabe que existe una especie de ecología del equipo, que cualquier ataque al honor que representa este plantel de esforzados jugadores, se volverá contra el agresor, que nadie puede ir contra la naturaleza de las cosas. De esta forma, cree que, al laminar la Presidencia de esta manera la esencia más pura de una historia de orgullo, el equipo se volverá contra él y pedirá su dimisión. Y por esta razón, por puro cálculo político, sustrajo a los componentes del equipo el espectáculo de un golpe de estado que éstos imploraban. Simplemente espera que el lógico transcurrir de las cosas conlleve que éstas caigan por su propio peso, como fruta madura; que el equipo, al ver atacada su naturaleza, reaccione con virulencia contra el agresor. En definitiva, y esto sorprenderá a la Oposición, con su postura mimetiza el pensamiento del Papa Benedicto XVI, quien en su visita apostólica a la Alta Cámara Legislativa alemana, el Reichstag, el día 22 de septiembre de 2011, pronunció un discurso en el que recordó a los nobles políticos allí presentes la existencia de una ecología del hombre, ecología que el hombre no podía desconocer, ya que la historia ha demostrado que siempre que se legisla de espaldas a la propia esencia y naturaleza del hombre, éste reacciona contra su agresor para tratar de restaurar el orden justo de las cosas. Así expresó esta idea con singular belleza: “Sin embargo, quisiera afrontar seriamente un punto que – me parece – se ha olvidado tanto hoy como ayer: hay también una ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana.”

Lo de menos en esta jornada fue el partido, que por otra parte fue un ultraje colectivo del equipo a su trayectoria admirable. La defensa estuvo pusilánime, idiotizada, abobada, torpe, estúpida (se me acaban los adjetivos para explicar dos goles en contra tras pérdida de balón en la zona de creación y armazón del ataque). Las ideas fueron escasas, obvias y previsibles. En algunos, singularmente el que escribe esta crónica, no existía conexión neuronal entre lo que ordenada la cabeza y lo que podía obedecer el cuerpo. Los cambios fueron inapropiados y estuvieron mal ejecutados; el contraataque inexistente; el ataque, a falta de contraataque, ni estaba ni se le esperaba; la fluidez en la salida del balón nula; y la obediencia a los sistemas deficiente. Este esperpento puede explicar que el primer gol del equipo fuera fruto de un pase al hueco, que tras gentil gesto del portero contrario, ni el atacante ni el defensa quisieron o pudieron tocar,  acabando mansamente en las mallas de la portería rival. Entre éste (que supuso el 1-1) y el segundo gol del equipo, se sucedió toda suerte de goles del rival hasta alcanzar la cifra de seis (de tiro lejano, tras robo en la salida del balón, en estático, de contragolpe, etc.). El segundo gol del equipo mostró el único halo de esperanza de este encuentro, pues fue precedido de dos cambios de orientación horizontales, perfecto control y pase al hueco para que, tras brillante zapatazo, acabara en gol una preciosa combinación de conjunto.        


Pero, insisto, lo de menos era el partido. La previa humillación provocada por las camisetas, unida a un premonitorio aviso de declaración institucional por la Oposición, alimentó la sed de sangre en algunos componentes del equipo, que no podían ni querían tolerar ni un minuto más, la opresión ejercida por quien tras un inicial periodo de respetuoso mandato, ha transformado su régimen en el más opresivo y liberticida de los posibles. Pero la Oposición no aplacó la sed de justicia que anhelaba el equipo, y omitió cualquier declaración institucional, no sabemos en espera de qué. Porque, reconozcámoslo, la decisión de la Presidencia, o la del amigo, en el tema de las camisetas, es una clara muestra de nepotismo. Y el nepotismo es como la adrenalina, que una vez que lo experimentas, no puedes dejar de hacerlo. Es por eso que esperamos ávidos cualquier declaración institucional o golpe de mano en la dirección del equipo. Pero claro, la Presidencia tiene un amigo y esto, amigo mío, son palabras mayores.  

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