PARTIDO PERICOS
NARANJAS - YONMOÑACO (2 - 1). SÁBADO 27 DE SEPTIEMBRE DE 2014.
CRÓNICA ESCRITA POR "LA OPOSICIÓN".
Tarde nublada y dictatorial
a nuestra complaciente llegada al campo…
Amenazaba lluvia en el renovado Bonum Consilium Schola que finalmente no se materializó, más por
aspectos de índole meteorológica que por la falta de ganas de nuestra
Presidencia de apuntarse un nuevo tanto en su exigua columna de haberes.
El inocuo arbitraje previo corrió a cargo de Carlos y
Sete, el primero de los cuales priorizó la comodidad del chándal para
desarrollar sus labores de colegiado frente a la rapidez y versatilidad de
llevar la equipación puesta para nuestro ulterior encuentro. ¿Consecuencia?,
cinco minutos jugando con portero suplente, a la postre Zamora del equipo.
Futilidades aparte, formaron las filas de nuestro
inquebrantable batallón de salida, según cuadro excel remitido por nuestra Excelentísima
Presidencia: Rayito McQueen bajo arcos, Plánchame mamá en banda izquierda, Pulgarcito
de cierre, Argamboy en banda derecha y Petisui
en punta de ataque. Aguardaban ansiosos su gloriosa oportunidad en la reserva: Chucuchú,
Al-Sofá, ¡¡Cambio!!, Lávame mamá, El Cuñao y nuestro teórico guardaphalos titular
75 Megaherzios.
Buen comienzo de Yonmoñaco que, espoleado por la
insultante juventud de sus recientes fichajes, cuyo cuerpo y alma moldean en
nuestro admirado equipo, consiguió adelantarse en el marcador merced a un balón
parado bien ejecutado por Argamboy, sin
vestigios “almuñaquiles”. Pudimos, incluso, aumentar la ventaja si, en alguno
de los saques de esquina de los que dispusimos, al menos tres de los cuatro
jugadores de campo conociesen la jugada estratégica del equipo, aquella cuyo
nombre no debe mentarse y que sólo puede ser representada con botellines de
Cruzcampo. Huelga decir que esto nunca ocurrió…
Pero la empresa no la pondrían fácil nuestros
desconcertados rivales, que trataban de aprovechar todas las ocasiones para
avivar el fuego casi extinto de una ilusoria goleada. Cierto es que plasmaron
su superioridad sobre el terreno de juego con raudas circulaciones horizontales
de balón en el medio campo, acopladas a pases verticales al hueco en las
vecindades del área. Empataron mediada la primera parte, en una carambola más
propia de billar que de su preclaro juego, llegándose al descanso con un
inusual 1-1 en el electrónico.
Mientras nuestros adversarios se dirigían a avituallarse,
los aspavientos y enojosas muecas de nuestro cancerbero y líder espiritual
evidenciaban que existían cuestiones susceptibles de mejora: “chicos, ¡los delanteros
que se muevan arriba! ¡No podemos esperar quietos mientras vemos acercarse la
bola!”. Tres o cuatro comentarios después, demasiado perfeccionistas quizá para
un inicio de temporada, cometimos el imperdonable error de pretender
aprovisionarnos de líquidos dentro de los cinco minutos reglamentarios de
descanso, toda vez que nuestros experimentados rivales, ansiosos por retomar el
litigio, nos apremiaban desde el interior del campo.
El segundo tiempo transcurrió bajo el mismo paraguas
táctico que el primero. Nuestra férrea defensa hacía desesperar a los atacantes
rivales, si bien nuestra candidez ofensiva no nos otorgaba posibilidades
prácticas de victoria. Finalmente, tras una buena combinación de nuestros
contrincantes, que supieron finalizar con precisión, se llegó al que sería el
resultado definitivo.
Pero con el 2-1 no habíamos de caer en el lazo que nos
tendieron nuestros antagonistas y, brillando la prudencia y el buen sentido,
supimos mantener nuestro estilo de juego hasta el pitido final. Ello nos brindó
una oportunidad de empatar en una falta al borde del área, con mini tangana
incluida, en la que el temerario portero rival osó utilizar el diminutivo de
nuestro sempiterno Divo para referirse a su persona, cosa que no pasó a mayores
por la mejorable capacidad auditiva de nuestro jugador.
En definitiva, buen partido de Yonmoñaco, con algunas sombras,
pero que hacen abrigar la doble esperanza de no ser por enésimo año consecutivo
uno de los equipos más goleados de la liga y de tener un apropiado relevo por
parte de quienes constituyen la gran esperanza del equipo: nuestros jóvenes
herederos.
Por su parte, el Chaminade vio nacer una nueva moda
consistente en sustituir la última ronda de los clásicos botellines por otra de
cafés y heladitos, lo que sin duda constituye otro éxito de ésta Oposición. La
combinación de este insólito hecho, junto con el latente y persistente peloteo
de Pulgarcito (vía whatsApp) hacia este órgano carente de funciones legislativas,
a buen seguro hará pensar a gran parte de nuestro equipo que es síntoma de mal
presagio.
Pero el tercer tiempo deparó también varias de las
mayores bombas mediáticas que se recuerdan en los últimos tiempos. Nuestra
Presidencia, que antaño encarnaba en sí los principios de unidad y autoridad
templados por los valores del pluralismo, la tolerancia y el acuerdo en la toma
de decisiones, ha dado un giro irreversible de ciento ochenta grados para
posicionarse en el peligroso halo del absolutismo.
Y es que nuestra tenaz Presidencia, cuya fantasía vuela
ingrávida en un esfuerzo constante por cumplir sin desmayo y con ejemplar
abnegación las obligaciones del cargo, se ha consagrado a la ardua tarea de
gobernar a nuestro indómito equipo. Así, su recto proceder y sentido de la
responsabilidad, su servicio constante y su sacrificio, le han llevado a tomar
por nosotros una serie de rápidas y eficaces decisiones sobre aspectos de carácter
deportivo, que permitirá culminar la magna obra de nuestro glorioso equipo en
su año del centenario.
Frente a quienes ofrecen matices de pensamiento enarbolando
la bandera de la democracia, fracturando con sus decisiones consensuadas el
movimiento reflexivo de nuestra Presidencia, todos los miembros de Yonmoñaco, siguiendo
el ejemplo de nuestro Caudillo Victorioso, tenemos el deber de imitarle, y lo
mismo que él dedica su inteligencia y su esfuerzo, su sabiduría y prudencia de
gobernante a mantener a nuestro equipo dentro de los límites de una cohesión
vigilante y honrosa, cada uno, en su esfera de acción y de trabajo, ha de
seguir esta línea de conducta, cumpliendo lealmente la misión que le esté
encomendada y que, en definitiva, redundará en beneficio de nuestro equipo y de
nuestra gente.
Y aunque para el interior de quienes asistimos al tercer
tiempo los hechos no puedan estar más claros, pasarán todavía varias semanas
hasta que el grueso del equipo evidencie, por si mismo, la adulteración de las
tradiciones y buenas prácticas que, hasta la fecha, habían sido incontestables
por cuantos la Presidencia de este club asumieron.
Es por ello que esta Oposición aboga por el derecho a
decidir y plantea la celebración de una consulta el 9 de noviembre para que
todos los integrantes del equipo puedan decidir libremente el sistema de
gobierno del mismo, dado que los hombros de la actual Dirección, sobre los que
recae el cacicazgo del equipo, se han ensanchado lo indecible para elevarse
sobre su misión en aras de servir al bien común. Tanto es así, que la marca comercial
de ron venezolano Cacique, líder del sector de licores en su país, está
pensando lanzar un nuevo producto bajo el cartel “Ron Valiño”.
Si hubiera una
nación de dioses, éstos se gobernarían democráticamente; pero un gobierno tan
perfecto no es adecuado para los hombres (Jean Jacques
Rousseau)
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