domingo, 4 de noviembre de 2012


PARTIDO YONMOÑACO - PERICOS NARANJAS (2 - 4). SÁBADO 21 DE ABRIL DE 2012

CRÓNICA ESCRITA POR LA PRESIDENCIA.

Tras el resultado tan adverso de la jornada anterior, nos presentamos, esta vez sí, con el número suficiente para garantizar una reñida lucha por la victoria.

La escasez de efectivos, común en la época primaveral, empezaba ya a hacer mella todos los equipos. Las obligaciones familiares y el buen tiempo animaban a las salidas recreativas. 

Como consecuencia, los partidos de la Liga se empezaban a disputar entre un numero paulatinamente más reducido de componentes por cada equipo.

Esta circunstancia, en principio, suele igualar las posibilidad de nuestra venerable "squadra".
Por ello, al presentarnos un banquillo tan profundo en calidad y número, era lógico pensar que podríamos tener una ventaja comparativa.

Ni mucho menos.

Los Pericos Naranjas se presentaron con toda su potencia de fuego en plena disposición de batalla.

El precedente inmediato había sedo un partido ultradisputado, con un resultado de 2 -3 para nuestros rivales. El recuerdo de este partido de ida, entretenido y pleno de diversión, nos animaba a repetir gesta, incluso con mejor resultado.

El partido comenzó con respeto entre los dos rivales, fijando la posición en el campo y las respectivas tácticas de ataque y defensa.

Este primer periodo fue un intercambio de ataques, contraataques, jugadas primorosamente trenzadas y estallidos de energía competitiva.

Al final del primer tiempo, el resultado era de empate a 2 tantos.

El inicio del segundo periodo no hizo sino confirmar el conocimiento que cada uno de los equipos tiene del adversario.

Una vez más, se adelantaron en el marcador, a mitad de segundo tiempo. A partir de ahí hasta el final del partido, el juego fue una locura de transiciones rápidas y contraataques afilados como dagas. Al final, un último gol, casi cumplido el tiempo, hizo subir al marcador un resultado que, esta vez sí, no respondía a lo disputado del choque.

La tarde terminó, como de costumbre en el Chaminade, regada con caldos cerveceros de Mahou, de excelente entrada al paladar, escaso de taninos y de fino retrogusto nasal.

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