viernes, 19 de octubre de 2012


PARTIDO YONMOÑACO - PARAPACHANGAS (0 - 7). SÁBADO 21 DE ENERO DE 2012).

CRÓNICA ESCRITA POR LA PRESIDENCIA

Definitivamente, las Navidades y el Año Nuevo no habían mejorado nuestro juego. En realidad, sólo las drogas psicotrópicas pueden.

Después de nuestra terrible decepción en la Copa de Navidad, habíamos perdido con un equipo asequible como Ballmaster.

Todo ello nos había sumido en una depresión posvacacional y precarnavalera de no te menees. No sabíamos si el turrón tenía la culpa o era el frío que nos agarrotaba.

En estas nos hallábamos cuando llegaron los jóvenes muchachos de Parapachangas para cascarnos una soberana paliza con siete, sí, siete chicharros, que nos dejaron patidifusos y ateridos por el pavor. 

Generalmente se suele decir en estas ocasiones que un resultado tan abultado no refleja la enorme igualdad entre los dos contendientes. Se suele decir, igualmente, que el equipo derrotado no merecía tanto castigo.

Pues en esta ocasión, el resultado reflejaba claramente la diferencia de edad, rapidez mental y física y de promedio de tonelaje de magro por miembro de cada equipo.

En esta ocasión, merecimos perder por más tanteo en contra. Es verdad que no merecíamos tanto castigo, porque, en verdad, no somos masoquistas y porque somos buena gente de la que ya no queda.
Si esto no fue así, se debió, sin duda, a una nueva actuación enorme de nuestro portero Phalo Corto y al hecho de que, con el frío que hacía a estas alturas del año, nuestros oponentes dieron por bueno un resultado que satisfacía sus  ansias de reconocimiento como uno de los mejores equipos de esta Liga (con permiso de La Fuga).

A pesar de todo, un tercer tiempo a la altura de la goleada, que olvidamos con gigantescas hamburguesas, tercios de cerveza bien terciados y gominolas de sabores indescifrables.

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