lunes, 9 de abril de 2012

PARTIDO YONMOÑACO - BALLMASTER (0 - 2) SÁBADO 14 DE ENERO


CRÓNICA elaborada por la PRESIDENCIA.

El comienzo de año nos pasó por encima a toda velocidad.

Los turrones, mazapanes, alfajores, polvorones y garrapiñadas se habían hecho fuertes en nuestras cinturas. Esto nos proporcionaba una inercia extra que, sin embargo, en este encuentro no supimos aprovechar.

El primer tiempo sentenció el partido. Encajamos dos goles, a pesar de no realizar un mal fútbol. La actitud era la correcta para encarar un partido de esta índole, contra un equipo con oficio.

Sin embargo, no nos íbamos a conformar con las típicas palabras derrotistas tan propias de los jugadores profesionales, del tipo éramos 5 contra 5, nadie es mejor que nadie, hasta el pitido final nada está decidido, los importante es participar, hicimos lo que dijo el míster, el árbitro está cojo, etc....

¡Zarandajas! En el segundo tiempo salimos a morderles los higadillos, y esto se notó. Un segundo tiempo pleno de concentración defensiva, de colocación en el campo y de ataque armonioso. Como siempre, sólo nos faltó el gol.

Es cierto que no conseguimos marcar un gol en la portería rival. No obstante, durante toda la segunda parte arrinconamos a Ballmaster en su campo y tuvimos ocasiones ciertas de gol. La más clara y cristalina, un tremebundo testarazo de Hannah Montana que se estrelló contra la cruceta de la portería rival, con un horrísono estruendo.
Superamos la siempre problemática "caraja" de los 5 primeros minutos de la segunda parte, luchamos como espartanos en las Termópilas, y conseguimos no encajar más goles.

Ya estábamos preparados para el siguiente paso: enviar el balón a las mallas de la portería rival.

Pero esto ya es asunto de las crónicas posteriores, que relatarán auténticas orgías goleadoras, tanto a favor como en contra.

Como siempre, el tercer tiempo fue compacto, recio y etílico, como corresponde a nuestra condición.

¡Ea! Ahí queda eso.

1 comentario:

El Califa dijo...

También recuerdo un mano a mano de Cachuli con el portero que este resolvió despejando a córner con el pie.
Ni qué decir que fue un homenaje al ausente Al-Muñeco.