domingo, 5 de febrero de 2012

PARTIDO YONMOÑACO - BOCACCIO (26 de noviembre de 2011)

Crónica escrita por LA PRESIDENCIA.

Pocos, duros y aguerridos.

Nadie nos teme, y cometen un error.

Concentrados, encerrados en nuestra defensa, listos para morder letalmente al contraataque, somos una pesadilla para el mejor de los equipos.

En los partidos que jugamos de esta manera, sentimos que nadie nos puede vencer.

En esta ocasión, le correspondió a Bocaccio el honor de ser el rival que probara el mejor juego de YONMOÑACO.

Era un día gélido, y en los campos de Beatriz de Bobadilla se presentó nuestro equipo, justo de efectivos. Esta circunstancia hizo que la estrategia del CERROJAZO quedara claramente establecida desde el principio, sin alternativas.

El convencimiento colectivo de que sólo de este modo podríamos sobrevivir al juego de uno de los equipos más longevos y carismáticos de nuestra Liga (aparte del nuestro, of course), allanó el camino hacia la épica numantina.

El primer tiempo fue un asedio cruel e intenso a nuestra portería, defendida, esta vez sí, con acierto, por "Phalo Corto", que tuvo una actuación destacada.

Nuestra táctica de defensa en rombo con ayudas "a degüello" surtió su efecto durante los primeros 20 minutos y dejó el marcador a cero.

Aliviados, esperanzados e incrédulos, afrontamos la segunda mitad, dispuestos a pedir un tiempo muerto a la menor dificultad.

Poco a poco el tiempo fue pasando y, a medida que el tanteo se mantenía inamovible, nuestros rivales comenzaron a perder su habitual aplomo. Sus ataques se volvieron más insistentes aunque imprecisos.

Con esta presión continua, la agonía comenzaba a hacerse insoportable. Pero, justo en el preciso momento en que nuestra resistencia física debía, por tradición y coherencia, derrumbarse, sucedió lo increíble.

En una jugada en la que "Il Divo" había regateado el número correcto de veces y sólo a los rivales, perdió el control del balón que, mansamente, se dirigía a las manos del guardameta rival. Éste, de forma tranquila, despreocupada y jovial, no se tiró al suelo para proteger su captura, sino, cual Argamboy, Click o muñeca de Famosa ("Barriguinha", dixit), estiró sus brazos en paralelo para asir el balón.

En ese preciso instante, "El Divo", dando el Do de Pecho, aceleró su última zancada, pisó el balón que el portero asía débilmente y, arrebatándoselo "de aquesta manera", empujó suavemente al balón a la mallas.

El equipo rival protestó enérgica y coléricamente, pero ya sabemos lo difícil que es, en esta Liga, anular un gol.

Este tanto nos proporcionó el "chute" de adrenalina que nos hizo llegar hasta la mitad del segundo periodo, para pedir tiempo muerto, exhaustos pero felices.

Desde ese momento, la desesperación de Bocaccio fue "in crescendo" hasta el final del partido, que terminó con nuestra victoria por la mínima. Se oyeron comentarios poco edificantes por su parte como "Joder, estos tíos practicando el anti-fútbol nos van a ganar 1 - 0", que deben ser disculpadas y únicamente atribuidos a su natural aturdimiento y sorpresa (sólo superadas por nuestra propia incredulidad).

La celebración fue modélica y llena de amistad, felicidad, sonrisas, cerveza y hamburguesas, incluso algunas "natillas", aunque esto último no nos hace sentir orgullosos.

Fue una gran tarde; así debe ser recordada.

Y yo estuve allí.

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