martes, 1 de octubre de 2013

PARTIDO LOS DEL BARCO - YONMOÑACO (2 - 2). SÁBADO 28 DE SEPTIEMBRE DE 2013.

CRÓNICA ESCRITA POR "EL CACHULI" (alias "EL CALIFA")


Y llegó el día.

Los medios hoy solo se harán eco de la derrota del Real Madrid (cuando tendrían que hacerlo, en todo caso, de la victoria del Atlético de Madrid) o de la lesión de Messi.

Pero la verdadera noticia, el acontecimiento por antonomasia que tuvo lugar este sábado, 29 de septiembre de 2013, fue el comienzo de la Liga de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo (Liga AAA a partir de ahora). Y, con ello, el debut en esta temporada (la decimoctava desde aquel lejano octubre de 1994) de Yónmoñaco, este año en las instalaciones cubiertas del colegio por mor de las obras de mejora y acondicionamiento de las pistas externas (muchos echaremos de menos el escalón).

Podrían decirse muchas cosas, buenas y malas, de las virtudes y defectos de este equipo, pero permitid que este cronista se quede con las palabras que pronunció El Natillas camino del tercer tiempo: “Se echan de menos los sábados sin jugar con Yónmoñaco. Y, sobre todo, la alegría de vernos después de tres meses”. Solo ha jugado dos temporadas en el equipo (esta será su tercera), prácticamente un novato si sacamos la media del resto de componentes, pero frases y actitudes como esa hacen que el espíritu del club se mantenga inalterable con el paso del tiempo.

Ahora, vayamos por fin a hablar de fútbol.

Como quiera que este equipo y esta competición se caracterizan por su idiosincrasia peculiar e intransferible, el debut de Yónmoñaco se produjo este año desde la banda, en el arbitraje que Phalo Corto y Cachuli mediaron para el encuentro entre dos equipos debutantes en el campeonato: Los de Siempre y 2º de Bachillerato. Partido cómodo y limpio a pesar del resultado final (3-3), con remontada del equipo invitado de este año tras el 2-0 inicial.

Y, ya sí, toca el debut futbolístico.

El rival: Los del Barco. Un equipo ya con solera en esta liga y campeón (a penaltis) de la Copa de la temporada pasada. Compuesto por jugadores de calidad en el ataque, sus virtudes defensivas brillan habitualmente por ausentes, lo que ha llevado en los últimos años a que los enfrentamientos entre ambos clubes hayan resultado competidos, vibrantes y de resultados ajustados. Este año no iba a ser menos.

Formaron Los del Barco de inicio con un quinteto clásico: Portero (nunca hemos sabido su nombre), Nacho en el cierre, Samu e Indio por bandas y Chava en punta.

Enfrente, un equipo mezcla de veteranía y juventud para contrarrestar los primeros embates del contrario: Phalo Corto bajo palos, Cachuli de cerrojo, Il Divo por derecha, Setinho por la izquierda y Al-Muñeco como estilete ofensivo. En nuestro banquillo esperaban El Heredero y El Natillas.

Comenzó el partido con los dos equipos tanteándose mutuamente, con Yónmoñaco bien plantado en su sistema tradicional de 1-3-1 (al más puro estilo de la Italia de Antonello Riva y Dino Meneghin). Un par de robos de Al-Muñeco, un conato efímero de presión por parte de Los del Barco, un tiro al palo de Cachuli y dos amagos de lesiones (Chava tras balonazo en mal sitio de Cahuli y el portero tras golpearse contra el palo en un balón colgado también por nuestro cierre) fueron las acciones más reseñables hasta que un balón suelto por banda izquierda del ataque de Los del Barco fue perseguido con fe por Samu, que (mal)centró con su bota menos buena un balón que los hados de los motes hicieron que se colara incomprensiblemente entre el palo y la pierna de Phalo Corto.

Carrusel de cambios en nuestro equipo, actitud aún sin mella y un pase largo de Al-Muñeco magistralmente controlado y definido por El Heredero se convirtió en el empate todavía en el ecuador de la primera parte.

Quedaba tiempo, sin embargo, para un arreón de Los del Barco, que lograrían su segundo gol por medio de Nacho tras un serie de rechaces descontrolados dentro del área.

Se llegó la descanso con 2-1 en el marcador y sensaciones de que no estaba todo perdido.

Tras la charla técnica para afianzar posiciones, la segunda parte comenzó como había terminado la primera, con los dos equipos muy parejos, por lo que solo una genialidad o un error podían decantar la balanza hacia un lado o al otro.

Y fue hacia el de Yónmoñaco. Un robo de balón de Al-Muñeco en el centro del campo que nuestro delantero mandó en tiro parabólico desde ese mismo punto por encima del portero contrario. Golazo antológico para poner la tablas en el marcador y obligar al rival a pedir tiempo muerto.

Desde ahí hasta el final, partido completamente roto que se pudo decantar para cualquier lado, pero las paradas de Phalo Corto y el uno contra uno final errado por Al-Muñeco dejaron el marcador en un 2-2 que nos supo a victoria, tanto por las dos remontadas como por el juego, el compromiso y la actitud mostradas en la cancha.

Para el tercer tiempo, donde aún buscamos rival, nos dirigimos al Chamanide como animales de costumbres que somos y brindamos por el inicio de una temporada más que este grupo de amigos tienen a bien compartir los unos con los otros. De lo hablado allí, quién quiera enterarse, que hubiera venido.

Termino con las palabras que soltó Carlos Feriche (seleccionador nacional de hockey patines) nada más proclamarse ayer campeón del mundo por quinta vez consecutiva: “Este equipo tiene alma, con mayúsculas”. A buen entendedor…

Excelsior.


1 comentario:

Anónimo dijo...

A las cosas por su nombre. Donde dice "tiro parabólico" léase "palanquita".

Se han omitido de esta crónica, por error o intención, el segundo intento de palanquita y los tiempos muertos solicitados para corregir detalles técnicos.

The Oppossition Returns...