PARTIDO LOS DEL BARCO - YONMOÑACO (2 - 2).
SÁBADO 28 DE SEPTIEMBRE DE 2013.
CRÓNICA ESCRITA POR "EL CACHULI" (alias
"EL CALIFA")
Y llegó
el día.
Los
medios hoy solo se harán eco de la derrota del Real Madrid (cuando tendrían que
hacerlo, en todo caso, de la victoria del Atlético de Madrid) o de la lesión de
Messi.
Pero la
verdadera noticia, el acontecimiento por antonomasia que tuvo lugar este
sábado, 29 de septiembre de 2013, fue el comienzo de la Liga de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de Nuestra Señora
del Buen Consejo (Liga AAA a partir de ahora). Y, con ello, el debut en
esta temporada (la decimoctava desde aquel lejano octubre de 1994) de Yónmoñaco, este año en las
instalaciones cubiertas del colegio por mor de las obras de mejora y
acondicionamiento de las pistas externas (muchos echaremos de menos el
escalón).
Podrían
decirse muchas cosas, buenas y malas, de las virtudes y defectos de este
equipo, pero permitid que este cronista se quede con las palabras que pronunció
El Natillas camino del tercer tiempo:
“Se echan de menos los sábados sin jugar
con Yónmoñaco. Y, sobre todo, la alegría de vernos después de tres meses”. Solo
ha jugado dos temporadas en el equipo (esta será su tercera), prácticamente un
novato si sacamos la media del resto de componentes, pero frases y actitudes
como esa hacen que el espíritu del club se mantenga inalterable con el paso del
tiempo.
Ahora,
vayamos por fin a hablar de fútbol.
Como
quiera que este equipo y esta competición se caracterizan por su idiosincrasia
peculiar e intransferible, el debut de Yónmoñaco
se produjo este año desde la banda, en el arbitraje que Phalo Corto y Cachuli
mediaron para el encuentro entre dos equipos debutantes en el campeonato: Los de Siempre y 2º de Bachillerato. Partido cómodo y limpio a pesar del resultado
final (3-3), con remontada del equipo invitado de este año tras el 2-0 inicial.
Y, ya
sí, toca el debut futbolístico.
El
rival: Los del Barco. Un equipo ya
con solera en esta liga y campeón (a penaltis) de la Copa de la temporada
pasada. Compuesto por jugadores de calidad en el ataque, sus virtudes
defensivas brillan habitualmente por ausentes, lo que ha llevado en los últimos
años a que los enfrentamientos entre ambos clubes hayan resultado competidos,
vibrantes y de resultados ajustados. Este año no iba a ser menos.
Formaron
Los del Barco de inicio con un
quinteto clásico: Portero (nunca
hemos sabido su nombre), Nacho en el
cierre, Samu e Indio por bandas y Chava
en punta.
Enfrente,
un equipo mezcla de veteranía y juventud para contrarrestar los primeros
embates del contrario: Phalo Corto
bajo palos, Cachuli de cerrojo, Il Divo por derecha, Setinho por la izquierda y Al-Muñeco como estilete ofensivo. En
nuestro banquillo esperaban El Heredero
y El Natillas.
Comenzó
el partido con los dos equipos tanteándose mutuamente, con Yónmoñaco bien plantado en su sistema tradicional de 1-3-1 (al más
puro estilo de la Italia de Antonello Riva y Dino Meneghin). Un par de robos de
Al-Muñeco, un conato efímero de
presión por parte de Los del Barco,
un tiro al palo de Cachuli y dos
amagos de lesiones (Chava tras
balonazo en mal sitio de Cahuli y el
portero tras golpearse contra el palo en un balón colgado también por nuestro
cierre) fueron las acciones más reseñables hasta que un balón suelto por banda
izquierda del ataque de Los del Barco
fue perseguido con fe por Samu, que
(mal)centró con su bota menos buena un balón que los hados de los motes
hicieron que se colara incomprensiblemente entre el palo y la pierna de Phalo Corto.
Carrusel
de cambios en nuestro equipo, actitud aún sin mella y un pase largo de Al-Muñeco magistralmente controlado y
definido por El Heredero se convirtió
en el empate todavía en el ecuador de la primera parte.
Quedaba
tiempo, sin embargo, para un arreón de Los
del Barco, que lograrían su segundo gol por medio de Nacho tras un serie de rechaces descontrolados dentro del área.
Se llegó
la descanso con 2-1 en el marcador y sensaciones de que no estaba todo perdido.
Tras la
charla técnica para afianzar posiciones, la segunda parte comenzó como había
terminado la primera, con los dos equipos muy parejos, por lo que solo una
genialidad o un error podían decantar la balanza hacia un lado o al otro.
Y fue
hacia el de Yónmoñaco. Un robo de
balón de Al-Muñeco en el centro del
campo que nuestro delantero mandó en tiro parabólico desde ese mismo punto por
encima del portero contrario. Golazo antológico para poner la tablas en el
marcador y obligar al rival a pedir tiempo muerto.
Desde
ahí hasta el final, partido completamente roto que se pudo decantar para
cualquier lado, pero las paradas de Phalo
Corto y el uno contra uno final errado por Al-Muñeco dejaron el marcador en un 2-2 que nos supo a victoria,
tanto por las dos remontadas como por el juego, el compromiso y la actitud
mostradas en la cancha.
Para el
tercer tiempo, donde aún buscamos rival, nos dirigimos al Chamanide como animales de costumbres que somos y brindamos por el
inicio de una temporada más que este grupo de amigos tienen a bien compartir
los unos con los otros. De lo hablado allí, quién quiera enterarse, que hubiera
venido.
Termino
con las palabras que soltó Carlos
Feriche (seleccionador nacional de hockey patines) nada más proclamarse
ayer campeón del mundo por quinta vez consecutiva: “Este equipo tiene alma, con mayúsculas”. A buen entendedor…
Excelsior.
1 comentario:
A las cosas por su nombre. Donde dice "tiro parabólico" léase "palanquita".
Se han omitido de esta crónica, por error o intención, el segundo intento de palanquita y los tiempos muertos solicitados para corregir detalles técnicos.
The Oppossition Returns...
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