domingo, 10 de abril de 2011

Reencuentro de sensaciones

Como quiera que en esta temporada se ha tomado por costumbre narrar un partido de cada ocho (sorprendente que no tenga que ser por fuerza una victoria) y que tenemos preparada la crónica de nuestro encuentro contra Los Bonis, qué mejor introducción que un breve resumen de lo acaecido desde la derrota contra Bocaccio.

No vamos a decir que haya sido una temporada brillante (el balance victorias-derrotas se mantienen en los mismos guarismos que en los últimos ejercicios), pero sí es verdad que, salvo dos partidos puntuales, hemos recuperado la esencia y el espíritu de lo que ha sido este equipo desde 2002 (los inicios, aunque no lo crean nuestros lectores, parece ser que fueron más de tiki-taka). Hay que reseñar en este sentido momentos tan memorables como los dos goles que les metimos a La Fuga (con diez minutos primorosos en los que, a base de presión en tres cuartos, prácticamente les encerramos en su área), primeros que, según los cronistas, conseguimos ante este equipo o su inmediato precedente (Herjomar) en toda nuestra Historia.

Deparó el calendario dos partidos seguidos contra los equipos que han desplegado un juego más vistoso en esta temporada. Y, aunque los resultados no nos fueron favorables (6-1 contra Los Kikos y 3-1 contra Pericos Naranjas), en ambos casos nuestro entramado defensivo y nuestro sacrificio colectivo les hicieron sudar más de lo que esperaban para vencernos.

Luego vendría una victoria en los despachos sobre nuestros alter ego de Interprise (con la música de Disney on Ice de fondo y tratando de encontrar un quinto jugador para conformar al menos un equipo inicial, una llamada de la organización nos informó de que el equipo contrario no se presentaba por falta de efectivos) y una derrota más que merecida por 3-0 ante Bailaferias (ya en la jornada inaugural de la segunda fase), de la que no haremos más sangre por no agriar este post, pero que quisiéramos aprovechar para agradecer y celebrar el retorno a los campos (aunque fuera por un partido) de nuestro querido Sansi.Haz, gracias al cual pudimos juntar un equipo completo.

En la siguiente jornada por fin pudimos enfrentarnos a Interprise, que se presentaron sin cambios ante unos rivales (nosotros) con muchas ganas de hincarles el diente futbolístico. Sin embargo, y a pesar de contar con Phalo Corto, Cachuli, Llámame, Barri Guinha, Hannah Montana, Al-Muñeco, Chocolatero y El Repentino dispuestos a todo, una jugada marca de la casa del infame Pinilla (culada al contrario incluida) dejó el marcador en 1-0 para los contrarios al final del primer tiempo.

Tras una arenga comunal en el descanso, la reanudación deparó momentos más que tensos: entrada al tobillo por parte de Barri Guinha (aunque no a su némesis bética); conato de agresión de dicha némesis a Cachuli tras varias jugadas cuerpo a cuerpo (o bocha a culo, según la perspectiva); y lesión de un jugador de Interprise que, aunque nuestros lectores no se lo crean por el devenir de la narración, se la produjo absolutamente solo.

Obligados a jugar temporalmente con uno menos (el lesionado no tuvo fuerzas ni para ponerse de portero), supimos aprovecharlo con sendos goles de Hannah Montana y El Repentino. Todo parecía encarrilado hasta que recuperaron al dismunido (en portería, eso sí) y otra jugada sin casi oposición de Pinilla puso las tablas en el marcador a poco del final.

Y aquí empezó el surrealismo: el autor del gol se desplomó tras el mismo en la banda pidiendo tiempo muerto, que el árbitro denegó por carecer de la posesión. Discusión en la distancia hasta que se le convenció de que tenía que seguir jugando y empezó a regresar a su campo a velocidad Juancojones (un pasito pa’lante, dos pasitos pa’trás). Nosotros que no esperamos más y sacamos de centro sin que hubiera vuelto del todo (ante las airadas protestas de todo Interprise), iniciando una posesión que acabaría (un minuto después) con nuestro tercer gol, obra de Al-Muñeco. Decir que fueron a por el árbitro es poco, pues tuvieron que acudir en su auxilio no sólo los miembros de nuestro equipo que estaban en el banquillo en ese momento, sino los dos árbitros del partido de la otra cancha.

El cuarto gol (doblete de El Repentino) se quedó en mera anécdota en un final digno de sainete.

Y aquí se queda la historia. En breve, Yónmoñaco-Los Bonis o La épica por montera.

Excelsior.

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