El cielo seguía como siempre por allí, demasiado azul para ser septiembre, y el concepto de pabellón cubierto chocaba contra un amarillo muro de sol. Pero el mundo se lleva bien con los muros, al menos desde Pink Floyd y Oasis.
Primer y último partido de pretemporada en el “Chamartín Arena”. El horario elegido, las cuatro de la tarde. El día, sábado 26 de septiembre. No importa el año, para el caso bien podría ser antes o después de Cristo, antes o después del 5 a 3 que nos endosó un supuesto equipo de sparrings.
No se atendieron nuestras reivindicaciones ante la LFP para que el partido que enfrentaba a Madrid y Tenerife retrasara su inicio, al objeto de no hacerlo coincidir con nuestro más que cuestionable estado de forma, máxime ahora que empezamos a captar fans tinerfeñas en nuestro blog.
Comenzamos ensayando la siempre estética Porto-Musso, con perfección geométrica en los desplazamientos y holgura astronómica en los lanzamientos. Tras ello, el equipo se puso una vez más el traje de gala, esta vez para enfrentarse a un combinado de jugadores reclutados a última hora, pero cuyo porte en el campo hacía sospechar que no venían precisamente a disfrutar del sombrarium del estadio.
Formaron el quinteto inicial: “Phalo Corto” en la portería, “Llámame” en banda derecha, “Cachuli“ de cierre, “Barri Guinha” en banda izquierda y un servidor, “Al-muñeco”, en punta, posición que también supo cubrir el responsable de nuestro área de baloncesto quien, ante las bajas previstas, acudió al auxilio de la sección hermana. Por su parte, “Don José María”, tras haber cambiado la situación contractual con el equipo y estar cedido este año en el Zaragoza B, tuvo que conformarse con debutar con victoria ante el club de sus amores.
Comenzado el partido, la estrategia era clara, había que recuperar los orígenes del equipo: Línea Maginot y a esperar. Lamentablemente, sabiendo un poco de historia…
Los primeros minutos de partido alentaron la hipótesis de que nuestro punto débil, efectivamente, era el futbol. El arte de pasar el balón, posiblemente la cualidad menos apreciada entre las dotes de cualquier jugador amateur, recayó prioritariamente bajo la batuta del cierre y del guardameta.
Tras diez extenuantes minutos de juego y una batería de precisos pases al rival, inauguramos el marcador. La euforia se desató en esos momentos en forma de contraataques masivos, cuya principal consecuencia fueron tres rápidos goles en tres claras pérdidas de balón. Pero el equipo no se vino abajo y, al filo del descanso, “llámame” vislumbró un pase al hueco en la punta que requería de un nuevo método de golpeo de balón: el “all-surface-contact”, o contacto total de la superficie del pié con el esférico, lo que le confirió al mismo un particular efecto que dejó en bandeja el segundo gol del equipo: 3-2.
Los cinco privilegiados minutos de descanso sirvieron al equipo para tomar oxígeno, en cantidades industriales, mientras nuestro principal estratega, Barri Ginha, hacia un rápido repaso sobre nuestras virtudes, deteniéndose algo más en nuestros defectos.
La segunda parte siguió la misma tónica que la primera, y como diría el máximo representante de la lírica romántica española: “La senda estrecha, inevitable el choque… ¡No pudo ser!”. A pesar de todo el equipo supo maquillar el resultado cuando, estando 5-2 abajo en el marcador, faltando escasos segundos para el final del partido, y justo antes de que un grupo de jóvenes promesas con babi asaltaran el terreno de juego, Gonzalo descubrió la sensación de introducir el balón en la portería sin hacer uso de sus extremidades superiores, cerrando el definitivo 5-3.
En el tercer tiempo abundaron los sacrilegios con limón, lo que indignó en cierto modo a su defensor más acérrimo, quien optó por diluirse hacia bebidas de supuesto corte revitalizante. El equipo mostró, una vez más, su pluralidad, al dar paso a una ronda de temas tan divergentes que bien podríamos haber copado el primer lugar de las legendarias máquinas de trivial pursuit.
En lo institucional cabe mencionar que se celebró la Asamblea Ordinaria del equipo, donde se adoptaron nuevas líneas estratégicas para salir de la crisis: austeridad, austeridad y austeridad, a buen seguro del agrado de Don Federico. Pero como no queda del todo bien que no exista una oposición saludable en el equipo, todos nos esmeramos cuanto pudimos en hacer entretenida la asamblea y buscar la nota discordante al discurso del Presi quien, haciendo gala de su talante democrático, tuvo a bien contabilizar los votos de uno en uno y no hacer efectivo el supuesto voto de calidad asignado a la presidencia.
El próximo sábado tendrá lugar el primer partido oficial de liga, en un formato aún por definir: clásico (dos divisiones) o moderno (una única división). En cualquiera de ellos, la capacidad de adaptación al medio de este equipo se ha demostrado darwiniana.
“Prometí que sacaría al equipo de segunda división y lo hice: bajamos a tercera” Tommey Docherty, ex entrenador escocés.
Súper-Clarita
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2 comentarios:
Cuán frágil es la memoria de los éxitos ajenos cuando se obvia que, una vez más, Cachuli comenzó y terminó el encuentro de cancerbero sin que su imbatibilidad se viera afectada.
te leo y me informo. Un abrazo.
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